➡ Las Mujeres en el Mundo de La Soldadura

Rara vez, detrás de las máscaras de metal y entre las chispas de soldar, aparece el rostro de una mujer.

La soldadura es un oficio entendido para hombres sino por capacidad, al menos, por costumbre.

Aunque parezca extraño, hoy muchas mujeres están presentes en el mundo de la soldadura, a pesar de una actividad pesada, se ha convertido en un profesión apasionante para muchas de ellas.

A través del tiempo la profesión de Soldador ha evolucionado tecnológicamente y también desde el punto de vista del género.

Diferentes estudios a nivel mundial destacan la incorporación de la mujer en el mundo de la soldadura, en algunos países.

Aproximadamente el 3% del total general de soldadores son mujeres. Parece un número pequeño, pero es representativo en un universo dominado por los hombres.

➡ Las Primeras Mujeres Soldadoras en Estados Unidos

Antes de la Segunda Guerra Mundial, las mujeres en la sociedad estadounidense, generalmente tenían los roles tradicionales de ama de casa.

Las mujeres, representaban menos del 1% de los trabajadores en la industria de la aviación cuando comenzó la guerra. Eso cambió por completo durante la Segunda Guerra Mundial, debido a la escasez de trabajadores masculinos en las fábricas de metales de todo el país.

En 1943, 16 millones de mujeres estaban desempleadas en todo el país, constituyendo un asombroso 65% de la fuerza de trabajo total.

Históricamente, el astillero era el dominio de los hombres, un lugar difícil con hombres haciendo trabajos duros.

Pero a medida que más y más hombres se alistaban o eran reclutados para la Guerra, las fábricas contratadas para construir material de guerra luchaban por encontrar trabajadores.

Con los hombres en la guerra, las fábricas hicieron un gran esfuerzo por contratar mujeres.

Los reclutadores fueron puerta por puerta en Portland y viajaron en tren por todo el país, animando a las mujeres a unirse al esfuerzo de la guerra.

Los periódicos y los programas de radio animaban a las mujeres a que se quitaran los mandiles y se pusieran máscaras y monos de soldadura.

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Las familias estadounidendses seguían luchando por sobrevivir a la Depresión, haciendo lo que fuera necesario para alimentarse. Y nada mejor pagado que los astilleros.

Los empleos que se abrieron a las mujeres fueron los empleos mejor pagados y, a menudo, los más interesantes que la mayoría de las mujeres habían tenido. Miles de mujeres cambiaban sus empleos no relacionados con la guerra por empleos de producción de guerra.

Los cursos de soldadura se establecieron en las escuelas secundarias locales y tenían una duración de tan sólo 4 semanas, después de aprender a soldar costuras verticales, aéreas, en ángulo y horizontales.

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¿Qué pasó cuando estas miles de mujeres soldadoras cambiaron sus trabajos no calificados, de bajos salarios tradicionales, por aquellos que requerían habilidades? ¿Qué pasó cuando consiguieron un salario más alto?

Algunas mujeres que ganaban 3 dólares a la semana, como empleadas domésticas, de repente, empezaron a ganar hasta 230 dólares al mes, trabajando como soldadoras en los astilleros.

Las mujeres ahora tenían dinero para gastar y podían comprar casa y granjas, pagar la universidad y pagar el cuidado de los niños

Fue la primera vez que muchas mujeres consiguieron un poco de independencia y un oficio en el que creían podían confiar en el futuro. Sin embargo, cuando la guerra terminó, en los astilleros comenzaron los despidos.

Los primeros trabajadores despedidos fueron las mujeres. Las oportunidades de la mujeres se esfumaron y su lugar fue, de nuevo, el hogar.

Las mujeres debían quitarse esos uniformes de soldadoras poco femeninos y volver a convertirse en algo almidonado y bonito.

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A pesar de que muchas mujeres habían demostrado lo buenas soldadoras que fueron durante la Segunda Guerra Mundial, se esperaba que la mayoría volvieran a ser amas de casa, maestras de escuela, enfermeras y otros trabajos, tradicionalmente femeninos, cuando terminó la guerra.

Desafortunadamente, no hubo muchas opciones. Y como ocurrió con todas las mujeres que sirvieron como soldadoras en los astilleros, enfermeras del ejército o en el Cuerpo de Mujeres del Ejército, sus contribuciones al esfuerzo bélico se olvidaron rápidamente.

Muchas mujeres tuvieron que dejar sus puestos de trabajo después de la guerra, pero algo había cambiado ya y las mujeres estadounidenses habían demostrado que ningún trabajo es demasiado difícil para una mujer.

Estas mujeres contribuyeron a que las mujeres ya no fueran consideradas como débiles e inferiores por los soldadores masculinos.

Las mujeres tuvieron la oportunidad de mostrar a los hombres sus capacidades físicas e intelectuales, perdurando más allá del final de la guerra.

Con el transcurso de los años, las mujeres han sido más aceptadas en el mundo de la soldadura. Los avances tecnológicos en soldadura han creado una gran demanda de profesionales de soldadura cualificados profesionalmente.

Algunos atribuyen la creciente presencia de soldadores mujeres a los cambios que se observan en el entorno de trabajo, incluido el uso de robótica, láseres y las plantas mejoradas que albergan este nuevo equipo y sobre todo al cambio de mentalidad de los hombres  y mujeres de la sociedad actual.

Muchos formadores en soldadora citan el hecho de que sus alumnas tienen una mejor coordinación y mayor paciencia que sus alumnos masculinos.

Las personas con cuerpos más pequeños también pueden acceder mejor en espacios reducidos para trabajar en áreas difíciles de alcanzar.

La habilidad y la capacidad para realizar el trabajo de un soldador por las mujeres puede tener ventajas en muchas situaciones.

➡ Las Mujeres Soldadoras empujan el Techo de Cristal

En las décadas siguientes a la finalización de la Segunda Guerra Mundial , las mujeres continuaron empujando el techo de cristal.

La película de 1983 Flashdance protagonizó a Jennifer Beals (Alex) como soldadora durante el día y bailarina por la noche, y se inclinó ligeramente hacia la posibilidad de que una mujer pueda ser representada como una profesional de soldadura efectiva en los puestos de trabajo dominados por el sexo masculino.

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Con el transcurso de los años, las mujeres han sido más aceptadas en el mundo de la soldadura.

Los avances tecnológicos en soldadura han creado una gran demanda de profesionales de soldadura cualificados profesionalmente.

Algunos atribuyen la creciente presencia de soldadores mujeres a los cambios que se observan en el entorno de trabajo, incluido el uso de robótica, láseres y las plantas mejoradas que albergan este nuevo equipo y sobre todo al cambio de mentalidad de los hombres  y mujeres de la sociedad actual.

Muchos formadores en soldadora citan el hecho de que sus alumnas tienen una mejor coordinación y mayor paciencia que sus alumnos masculinos.

Las personas con cuerpos más pequeños también pueden acceder mejor en espacios reducidos para trabajar en áreas difíciles de alcanzar.

La habilidad y la capacidad para realizar el trabajo de un soldador por las mujeres puede tener ventajas en muchas situaciones.

A las empresas les está resultando difícil ocupar puestos de soldadores profesionales en el mercado actual,  buscan desesperadamente buenos soldadores/as. Hoy las mujeres están respondiendo a esta llamada.

Las soldadoras sobresalen en todas las especialidades de soldadura, desde la fabricación hasta el arte del metal, tal como han logrado María Esther Landa, gerente del Grupo Santa María o Alexandra Ívleva, que se presenta bajo el apodo Weld Queen (Reina de la Soldadura).

➡ Mujeres en la Soldadura: 2 Casos de Éxito

👩‍🏭 María Esther Landa [Grupo Santa María]

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Landa es la fundadora y gerente del Grupo Santa María, una empresa que fabrica y alquila estructuras de metal.

La edición estadounidense de la revista “Marie Claire” publicó una entrevista con Landa bajo el título “Más que una cara bonita”, y en su oficina tiene una foto junto a Hillary Clinton, celebrando el liderazgo femenino.

A María Esther Landa la felicitan por tener una empresa estable, en un sector que se supone reservado para hombres; pero ella no compite contra nadie más que con ella misma y no convierte sus logros en una declaración de género.

Aunque creció en una sociedad donde las mujeres y los hombres tenían distintas labores, su padre se había dado ya cuenta de que la cultura que los rodeaba no beneficiaba a la mujeres, así que siempre quiso que las mujeres de su familia no se vieran afectadas por esta desigualdad.

Él decía que las tradiciones, cuando ya no sirven, hay que dejarlas de lado.

María Esther sólo tenía 10 años, cuando su padre mientras construía una casa, le enseñó los cimientos de la construcción y su importancia.

Le explicó que sucedía lo mismo con los cimientos de una persona: si eran fuertes, entonces uno podía construirse como quisiera.

Las mujeres con los conocimientos necesarios pueden llegar a ser lo que quieran” Mª Esther Landa (Grupo Santamaria)

El colegio también influyó en la motivación de María Esther, donde la educaron bajo la premisa de que ser mujer no es sinónimo de inutilidad y que ser delicada no significa no saber hacer otras cosas diferentes a las “propias de mujeres”.

Lo primero que estudió María Esther fue mecánica automotriz.

A través de CARE (ONG internacional en el Perú que se concentra sobre todo en empoderar a mujeres y niñas) que ofrecía capacitaciones técnicas para jóvenes, María Esther y su hermana deciden estudiar soldadura pura durante tres años.

Este curso incluía dos etapas: primero la enseñaron a soldar y posteriormente realizó prácticas en el taller de Villa El Salvador.

María Esther al principio solo lijaba y limpiaba planchas, hacía lo que le pedía su maestro y apuntaba todo.

También le pedía acompañarlo en los pedidos de los clientes o a comprar material.

Después comenzó a realizar diseños y también empezó a soldar. Ahí aprendió qué es lo quieren los clientes y a trabajar con ferreterías.

Tras esta formación, estudió Administración de Empresas en la universidad y a continuación se lanzó a la creación de su propia empresa donde ha hecho de la soldadura su profesión y su pasión.

👩‍🏭 Alexandra Ívleva. La Reina de la Soldadura [Weld Queen]

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La moscovita Alexandra Ívleva, que se presenta bajo el apodo Weld Queen (Reina de la Soldadura), ha roto los estereotipos de la profesión de soldador. La joven de 32 años crea esculturas increíbles de ángeles, animales y otros objetos de metal de gran tamaño.

Alexandra aprendió la técnica de la soldadura de su padre y luego fue a la universidad para perfeccionar su oficio, aunque no fue arte lo que estudió. Alexandra aprendió su oficio en un lugar donde a los estudiantes se les enseña a soldar con fines industriales y ella era la única mujer allí.

Aunque dice que no es feminista, muchas mujeres dicen que su trabajo les da poder y es inspirador. Para ella su trabajo es simplemente una forma de expresarse haciendo lo que ama.

Para forjar sus esculturas lleva vestidos ignífugos diseñados por ella misma que se inspiran en trajes nacionales rusos o en modelos de noche.

Creo que la sensación interna de calma cuando te sientes cómoda siendo mujer y cuando entiendes todos tus lados fuertes y débiles y haces lo que amas en la vida, te da esa sensación de armonía que te permite no tener que probarle nada a nadie“. Alexandra Ívleva [Weld Queen}

Entre sus esculturas destacan mecedoras con formas de aviones, gatos, unicornios y figuras humanas.

La mayoría de sus trabajos son interactivos, Alexandra quiere que la gente use su imaginación cuando los encuentre y les ponga su propio significado. El mundo de la Reina de la Soldadura es un carnaval brillante y desenfrenado, que muestra las imágenes y las cosas habituales en una perspectiva desconocida.

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fuentes: oregonhistoryproject.org | kimtaylorblakemore.com

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